Teología y espiritualidad

El tiempo "durante el año", ocupa más de la mitad del círculo anual del Año litúrgico. Y va contemplando y celebrando "los hechos y palabras" de salvación realizados por Jesús "en el año de gracia del Señor" (Lc 4,19) y en el que sigue manifestándose como el Dios-con-nosotros (Mt 1,23).

El Orden de lecturas de la Misa (OLM. Introducción a las ediciones del Leccionario) ha perfeccionado y ha hecho más completo los "hechos" y "palabras" de Jesús en el tiempo "durante el año".
Se ha servido, para seleccionar y distribuir los textos, de dos modos: el de la lectura continua o semicontinua. Y el segundo: asignar en un ciclo de tres años, un Evangelio sinóptico a cada año: Mateo año A, Marcos año B y Lucas año C.

El tiempo "durante el año" nos invita a integrar las situaciones más corrientes de la vida de los hombres en el Misterio de Cristo. Es lo que llaman algunos la teología del "tiempo cotidiano".
La espiritualidad de este tiempo es siempre el Misterio de Cristo que la Palabra de Dios nos muestra en la Eucaristía y la Liturgia de las Horas.

El comienzo de cada día recordamos la nueva creación inaugurada por la Resurrección del Señor (Laudes). Al final de la jornada, Vísperas, nos unimos al sacrificio vespertino, y a la Luz sin ocaso, Cristo Resucitado. Y la Eucaristía al centro, en que cada cristiano puede presentar  su propia vida como ofrenda grata a Dios y culto espiritual.