Liturgia de la palabra

Ya se han realizado los ritos introductorios a la Liturgia de la Palabra, que nos han preparado para poder participar intensamente. “Los ritos que preceden a la Liturgia de la Palabra, es decir, el canto de entrada, el saludo, el acto penitencial, el Señor ten piedad, el Gloria y la oración colecta, tienen el carácter de exordio, introducción y preparación. Su finalidad es hacer que los fieles reunidos constituyan una comunión y se dispongan a oír como conviene la Palabra de Dios y a celebrar dignamente la Eucaristia” (OGMR 46).

En la Liturgia de la Palabra encontramos un signo con el que la Iglesia venera el libro sagrado: lo besa y lo inciensa. Es el LECCIONARIO DE LA PALABRA DE DIOS. Todo lo que nosotros sabemos y celebramos en la Liturgia lo conocemos por la Palabra de Dios que la Iglesia ha puesto en los diferentes Leccionarios de la Misa, de los Sacramentos y de la Liturgia de las Horas.

La Palabra de Dios proclamada en la Iglesia y por la Iglesia es la fuente de todo. Jesucristo es el Verbo, la Palabra, que en el inescrutable Consejo divino toma carne de María y se hace Hombre (Jn 1,14). Palabra divina, Palabra personal del Padre a todos los hombres. Y el Verbo de Dios está presente y habla: Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). “A quien pondrá por nombre Emmanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros” (Mt 1, 23). “Palabra que está bien cerca de tí, está en tu boca y en tu corazón para que la pongas en práctica” (Deut 30, 14). “Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo” (Rom 10, 17). Palabra que anuncia y realiza lo que anuncia.

Cuando se proclama la Palabra de Dios, aquello que se proclama y se escucha, se hace realidad en la celebración de la Misa o los Sacramentos. La Palabra de Dios actualiza y hace presente para nosotros aquello que se proclama. Se actualiza para nosotros, aquí y ahora. De ahí la necesidad de una buena preparación personal, limpieza de corazón, y buena lectura o proclamación de la Palabra de Dios.