Ritos introductorios

Ritos introductorios a la Liturgia de la Palabra: llamada gozosa del Padre

Cada uno de los que vamos a participar en la celebración de la Eucaristía, somos llamados a un encuentro particular y gozoso con Dios Padre, por medio de Jesucristo, con la fuerza del Espíritu Santo. Llamada gozosa del Padre anterior al lugar y la hora de la celebración, en casa, en el trabajo. Por eso se dejan las ocupaciones, sin olvidarse de ellas, nos reunimos con otros y se constituye la asamblea litúrgica. Sabemos lo que vamos a hacer: estamos llamados a participar en un momento de la historia de la salvación: que participaremos en las dos mesas, de la Palabra y de la Eucaristía; que somos miembros del único pueblo de Dios; que hemos de formar un solo corazón y una sola alma, haciendo caer todas las barreras que se pueden interponer, de edad, nación, condición social, lengua. El paso de la calle a la celebración exige una transición suave. Un dejar cosas para atender a otras. Concentración hacia el Misterio y una apertura a los hermanos.

Con los ritos introductorios, los ojos del espíritu se van aclimatando y preparando para reconocer al Señor en su Palabra y en el partir el Pan. La Misa es como una mesa grande, formada por dos mesas, unidas indisolublemente. La mesa de la Palabra de Dios y la mesa de la Eucaristía. “La Misa podemos decir que consta de dos partes: la Liturgia de la Palabra y la Liturgia eucarística, tan estrechamente unidas entre sí, que constituyen un solo acto de culto, ya que en la Misa se dispone la mesa, tanto de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, en la que los fieles encuentran instrucción y alimento” (OGMR 28).

Para poder participar bien en la Liturgia de la Palabra y de la Eucaristía, hay unos ritos llamados introductorios que nos preparan para poder participar intensamente. “Los ritos que preceden a la Liturgia de la Palabra, es decir, el canto de entrada, el saludo, el acto penitencial, el Señor ten piedad, el Gloria y la oración colecta, tienen el carácter de exordio, introducción y preparación. Su finalidad es hacer que los fieles reunidos constituyan una comunión y se dispongan a oír como conviene la Palabra de Dios y a celebrar dignamente la Eucaristía” (OGMR 46).