Nosotros sacerdotes

Jesucristo es el único Sacerdote, pero nosotros por el Bautismo y la Confirmación, hemos recibido el Espíritu Santo que nos hace sacerdotes-profetas-reyes. De ahí que los bautizados-confirmado, tenemos derecho y deber de participar en la Eucaristía, según los distintos ministerios: “Es, por tanto, de sumo interés que de tal modo se ordene la celebración de la Misa o Cena del Señor que ministros sagrados y fieles, participando cada uno según su condición, reciban de ella con más plenitud los frutos para cuya consecución instituyó Cristo nuestro Señor el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y Sangre” (OGMR 17).

Los que somos responsables de preparar y celebrar la Eucaristía hemos de tener presente: “que toda la celebración se dispone de modo que favorezca la consciente, activa y plena participación de los fieles, es decir, esa participación de cuerpo y alma, ferviente de fe, esperanza y caridad, que es la que la Iglesia desea, la que reclama su misma naturaleza y a la que tiene derecho y deber, el pueblo cristiano, por fuerza del Bautismo” (OGMR 18). Derecho y deber, participación de cuerpo y alma, ferviente de fe, esperanza y caridad.

El que preside no es el que lo hace todo o hace y deshace a su antojo. Derecho y deber de cada bautizado de participar en la Eucaristía de la Iglesia: “Las acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia..., por eso pertenecen a todo el Cuerpo de la Iglesia, lo manifiestan y lo implican; pero cada uno de los miembros de este Cuerpo recibe un influjo diverso según la diversidad de órdenes, funciones y participación actual” (SC 26).

Un trabajo a realizar por parte de los responsables de la celebración es la formación litúrgica de los que participan: “En las celebraciones litúrgicas, cada cual, ministro o simple fiel, al desempeñar su oficio, hará todo y sólo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas” (SC 28)