Los Celebrantes de la Liturgia de los Sacramentos

Nos hemos preguntado quienes participan con nosotros cuando celebramos la Eucaristía u otros Sacramentos. Y hemos contemplado las “magnalia Dei”, las maravillas de Dios. Participamos de la Liturgia celestial cuando participamos en la Liturgia que celebramos en la tierra. Es motivo de recogimiento, de alabanza, de adoración gozosa. Y aquí, ¿quiénes somos celebrantes de la Liturgia? Es toda la comunidad, el Cuerpo de Cristo unido a su Cabeza quien celebra (CEC 1140): “Las acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia, que es “sacramento de unidad”, es decir, pueblo santo congregado y ordenado bajo la dirección de los Obispos.

Por eso pertenecen a todo el cuerpo de la Iglesia, lo manifiestan y lo implican; pero cada uno de los miembros de este Cuerpo recibe un influjo diverso según la diversidad de órdenes, funciones y participación actual” (SC 26). Si es toda la comunidad reunida la que celebra, es conveniente descubrir y vivir el sentido comunitario de toda celebración: “Siempre que los ritos, cada cual según su naturaleza propia, admitan una celebración comunitaria, con asistencia y participación activa de los fieles, incúlquese que hay que preferirla, en cuanto sea posible, a una celebración individual o casi privada. Esto vale sobre todo para la celebración de la Misa, quedando siempre a salvo la naturaleza pública y social de toda Misa, y para la administración de los Sacramentos” (SC 27).

La asamblea que celebra es la comunidad de los bautizados: “Los bautizados, en efecto, son consagrados por la regeneración y la unción del Espíritu Santo como casa espiritual y sacerdocio santo, para que, por medio de toda obra del hombre cristiano, ofrezcan sacrificios espirituales” (LG 10).