Salmo responsorial

A partir del siglo III comienzan a utilizarse los salmos para el canto de la asamblea.

El salmo, con su respuesta, en estilo poético y lírico, es una meditación comunitaria, de toda la asamblea que ha escuchado la Palabra. Es el canto que centra la Liturgia de la Palabra y debería ser siempre cantado

Durante el salmo responsorial todos oran con las palabras que la misma Escritura nos ha dejado para expresar la diversidad de la fe, por lo que no debe sustituirse el salmo por ningún otro tipo de canto moderno.

Ángel Aparicio, claretiano, profesor de teología, escribe enuna de sus publicaciones,: ... Los salmos son oración, son la expresión religiosa de toda una gama de sentimientos que se mueven entre el dolor y el gozo, pasando por la gratitud agradecida o por el himno jubiloso -ambos con fronteras tan afines-

Desde 1986 disponemos del Libro del Salmista, publicado en España, que nos ofrece, musicados, los diferentes salmos que se utilizan durante todo el tiempo litúrgico de los 3 ciclos A, B y C y en las festividades. En los últimos años, venimos publicando en nuestra página weblas antífonas cantadas que corresponden a cada domingo o festividad

Sugerencias a los salmos

La antífona conviene que sea la del leccionario. Pero, si las posibilidades de la asamblea no lo permiten, siempre será posible disponer de unas pocas antífonas genéricas (que expresen sentimientos de confianza, arrepentimiento, alabanza, etc) - y que permitan, al menos, utilizar una diferente en cada tiempo litúrgico. (Se recomienda consultar el Cantoral de Misa Dominical y la letra D del Cantoral Litúrgico Nacional).

Para destacar el carácter propio del salmo, será conveniente que el salmista no sea el mismo que ha leído la primera lectura.

Existen varios modos de interpretar el Salmo:

La forma mas recomendable: el salmista canta las estrofas del salmo y la asamblea canta la respuesta o antífona prevista en el leccionario.

Si ésto no es posible, se puede recurrir a otras alternativas-ordenadas de más a menos-

  • El lector proclama el salmo y la asamblea canta la respuesta propia intercalada
  • El salmo es cantado o proclamado sin intercalar la respuesta o antífona por parte de la asamblea, que lo hace con la respuesta final común a la palabra.
  • Proclamar el salmo y que la asamblea lo escuche sin responder nada. Ante la imposibilidad real de cantar alguna antífona.
  • El lector lee la antífona y la asamblea la repite a continuación; luego, el lector recita el salmo entero, sin interrupción y vuelve a leer la antífona para repetirla a continuación la asamblea.

Lo menos correcto: el lector proclama el salmo y la asamblea recita la respuesta intercalada. Esta forma, que está muy extendida, destroza el valor del salmo responsorial: "crear un clima de contemplación y de respuesta a la Palabra de Dios". No es posible que se logre ese objetivo si la asamblea tiene que estar con la mente ocupada en no olvidar la antífona que debe repetir en lugar de atender correctamente al lector.

Con objeto de mejorar la forma de interpretar el salmo responsorial, el salmista comienza entonando él solo la respuesta que será repetida por la asamblea. De esta manera sirve de ensayo y se le da el tono y el carácter de antífona, disponiendo a la asamblea para su intervención.

Cuando el salmo es recitado, se puede acompañar la lectura con una suave música de fondo que, en ningún caso debe tapar la palabra.