Pregón de Navidad

La Calenda o anuncio festivo de la Navidad, rito heredado de la an­tigua liturgia romana, puede tener un papel interesante a la hora de dar expresividad a la celebración de esta fiesta.

No es que haya que considerarla como una de las partes de la celebra­ción, ni como uno de los elementos constitutivos de la dinámica celebrativa de este día, sino sólo como uno de aquellos ritos que podrían llamar­se "ambientativos", es decir, que sin tener gran entidad en sí mismos, pueden tener en cambio gran fuerza y eficacia para dar el colorido propio a la celebración, sobre todo cuando se trata de los días más importantes del año litúrgico. Se podría comparar esta Calenda a lo que representa al inicio de la Misa o de la Liturgia de las Horas el canto del himno, o lo que es la procesión con el Cirio y el Pregón en la inauguración de la Vigilia Pascual.

Además por su repetición anual en esta fiesta, y por su lenguaje popular -fácilmente asequible al Pueblo cristiano- puede resultar un factor inte­resante en las actitudes y en la ambientación de la Navidad.