Celebración Penitencial

(Esta celebración está pensada para todos, pero de manera espeal, para jóvenes. Es conveniente que todos tengan en sus manos una hoja con los cantos y oraciones que se proponen para lograr una buena participación)
 


Canto:  Padre, vuelvo a ti


Querido Padre, cansado vuelvo a ti;
haz que conozca el don de tu amistad
vivir por siempre el gozo del perdón
y en tu presencia tu fiesta celebrar.

Pongo en tus manos mis culpas, oh Señor,
estoy seguro de que eres siempre fiel;
dame la fuerza para poder andar
buscando en todo hacer tu voluntad. 


Padre, yo busco tu amor;
Padre, vuelvo a ti.
Mira que tu hijo soy,
Padre vuelvo a ti (bis)


Lo reconozco, a veces olvidé
que eres mi Padre y que a mi lado estás,
que soy tu hijo y me aceptas como soy;
sólo me pides: “vive en sinceridad”.


Quiero sentirte cercano a mí, Señor;
oír tu voz que me habla al corazón;
sentirme libre desde tu libertad,
ser signo vivo de la fraternidad. 


(Si no se conoce este canto, puede recitarse o sustituirse por “Dios es fiel”, que se encuentra en el cantoral y es más conocido o hacer otro apropiado que sepa la comunidad)

Saludo del Sacerdote

La gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Jesucristo su Hijo, en la verdad, justicia e igualdad, esté con todos vosotros.
 

Monición

Bienvenidos todos a la Fiesta del Amor y de la Amistad de Dios Padre para con nosotros. A lo largo de esta cuaresma, al igual que lo hemos hecho en el Adviento, estamos contemplando este mural que está frente a nosotros, por el cual estamos siendo invitados a vivir en esperanza: “Perplejos, pero no desesperanzados”. Puede que la perplejidad, el cansancio, la rutina y la apatía impregnen nuestra vida y nuestro trabajo apostólico, sobre todo, cuando revisando el Plan Diocesano de Pastoral lo mucho que nos queda por hacer.
Por eso, en esta Cuaresma, si nos encontramos en esa situación, nuestro Padre Dios sale a nuestro encuentro para decirnos lo mismo que al Pueblo de Israel sumergido en la esclavitud: “Pueblo mío, sal de Egipto”
Nos sentimos, por lo tanto, invitados por la misericordia de Dios, a salir de nuestro “Egipto” personal y comunitario para poder recorrer el camino del “desierto” hasta la Pascua del Señor, donde una vez más, pero con nuevo ardor nos dirá: “no tengáis miedo, soy yo”

Que esta celebración de la penitencia sea un momento para renovar nuestra esperanza y nuestra amistad con Dios Padre que nos  ama.

Oración inicial

Oremos (Pausa)

Padre bondadoso, que te identificas con los necesitados, que estás lejano y cercano a un tiempo y te manifiestas en Jesús; concédenos tu perdón, una vez más por medio de Jesús, que vino a llamar a los pecadores, a buscar la oveja perdida, a salvar a los desposeídos, a defender a los pobres y perdonar a los arrepentidos. Ten tus oídos a nuestro arrepentimiento y conversión. Por JCNS. Amén

Oración a dos coros

Coro 1
Bendito seas, Padre,
por esta gracia y este tiempo;
por concedernos un momento oportuno
de preparación a las fiestas pascuales.

Coro 2
Bendito eres, Tú, Padre
porque nos llamas a cada uno de los creyentes
a emprender de manera más personal y consciente
el compromiso de seguir a Jesús
tu Hijo, nuestro amigo y hermano. 

Coro 1
Bendito eres, Tú, Padre,
por interpelarnos en lo profundo y radical de la vida
y por querer liberarnos de nuestras seguridades falsas
y de los ídolos secretos que construimos sin cesar.

Coro 2
Bendito eres, Tú, Padre,
porque nos das el el Espíritu,
el único que puede convertirnos,
el único que puede atravesar nuestros pensamientos
el único que puede darnos un corazón de hijos
según el corazón de tu Hijo Jesús.

Todos
Padre, que al celebrar esta Cuaresma,
unidos a la multitud de los que marchan por la senda del evangelio,
sea el tiempo propicio de nuestra vuelta hacia Ti,
Dios Padre, único y verdadero. Amén.

Liturgia de la Palabra

Monición a la Primera Lectura

Yahavé Dios se conmueve anta la situación de su pueblo. Ante su grito, no permanece indiferente, le duele la esclavitud de los suyos, su desesperanza, su incapacidad para ponerse en camino en busca de una tierra nueva que “mana leche y miel”; “que mana libertad”. Le dice por medio de Moisés: “pueblo mío: Sal"
 

Lectura del Libro del Éxodo: Ex. 3, 7-10

Monición al Salmo

Porque sabemos que el amor de Dios es infinito, pidámosle ahora con esta adaptación del salmo 50 que tienen en las manos, que nos ayude a salir de nuestro “egipto” y convierta nuestro corazón de piedra, y de desamor, en un corazón nuevo.
 

Salmista:
Yo se que me quieres, Señor, porque eres bueno,   porque tienes un corazón sensible, perdóname.
Limpia mis bajos fondos de pecado,
y de mis caídas continuas levántame.

Todos.
“De mis caídas continuas, ¡levántame!.

Salmista:
Me siento pecador ante ti, que eres santo.
mi pecado está agarrado a mí.
Contra ti, contra ti sólo pequé.
Tus ojos han visto con pena mi corazón manchado.

Todos:
“Tus ojos han visto con pena mi corazón manchado”.

Salmista:
Tú me miras fijamente y amas lo profundo
y limpio que hay dentro de mi.
Me amas suavemente, como amigo en el silencio.
Abrázame y tu amor me cambiará el corazón.
Sé mi amigo y caminaré hasta la cumbre.

Todos:
“Sé mi amigo y caminaré hasta la cumbre”

Salmista:
Devuélveme el gozo y la alegría que perdí.
Deja que mi vida sea como una fiesta.
Somos amigos, ¡olvida el mal que hice!
Ayúdame con tu amistad a renovarme.

Todos:
“Ayúdame con tu amistad a renovarme.”

Salmista:
Que nazca en mí un corazón puro y una voluntad firme.
Quiero ver tu rostro alegre a mi lado,
y que tu fuerza me acompañe siempre.

Todos:
“Que tu fuerza me acompañe siempre.”

Salmista:
Ya sé que tú no te andas con hipocresías
y que no quieres de mí palabras vacías.
Lo que me pides es un corazón arrepentido,
un corazón noble y sincero es lo que tú quieres.

Todos:
“Un corazón sincero es lo que Tú quieres” Amén

Monición a las lecturas del Evangelio

Ahora haremos un recorrido por algunos textos de los domingos de  Cuaresma. Se proclamarán el núcleo central de cada uno de los evangelios. Escuchemos con atención, la Palabra de Dios, que siempre llega nueva a nuestras vidas.
 

Lector:
Del evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu, para ser tentado del diablo. El tentador le dijo: Si tu eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan panes... Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo... Todo esto te daré, si postrado me adorares.

(Breve silencio para la reflexión)

Lector:
Del evangelio según San Mateo

Estaba aún hablando cuando vino una nube, diciendo: Este es mi Hijo el amado, en quien Yo me he complacido mucho, escuchadle.

(Breve silencio para la reflexión)

Lector:
Del evangelio de San Juan

El que beba del agua que yo le daré, nunca jamás tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

(Breve silencio para la reflexión)

Lector:
Del evangelio según San Juan

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento... Jesús dijo: mientras que estoy en el mundo, Yo soy la luz del mundo.

(Breve silencio para la reflexión)

Lector:
Del evangelio según San Juan

En aquel tiempo Jesús dijo: Yo Soy la Resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá, y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.

(Breve silencio para la reflexión)

Breve homilía (Si se cree oportuno)

Liturgia Penitencial

Examen de conciencia (Reposado)

Lector 1: Yo Soy La Verdad.

Lector 2: ¿Cuáles son las tentaciones que tengo más arraigadas y camufladas? ¿Bajo que engaños y mentiras vivo? ¿Prefiero no comerme el coco, para no enfrentarme con mi pecado, con mis mentiras, con las tentaciones que me deshumanizan? ¿Caigo en la mentira de sentirme bueno y de creer que no tengo nada que mejorar en mi vida?

Canto: Sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre (bis)

Lector 1: Yo Soy El Camino.

Lector 2: ¿Por qué caminos dirijo mis pasos? ¿El individualismo? ¿El pasotismo? ¿La pereza?, ¿La violencia? ¿Voy por los caminos de la vida fácil y del que todo “vale” con tal de vivir como a mí me apetezca?.

Canto: Sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre (bis)

Lector 1: Yo Soy el Agua Viva

Lector 2: ¿Dónde buscas satisfacer tu sed? ¿En el alcohol, la droga, el sexo, el consumismo? ¿Ayudo a otros a saciar la sed en la fuente de Agua Viva? ¿Soy cercano con los que sufren o evito a los débiles? ¿Soy indiferente ante el sufrimiento humano? ¿Soy causante de que otros tengan sed y se sientan desolados por mi indiferencia?

Canto: Sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre (bis)

Lector 1: Yo Soy la Luz del mundo

Lector 2: ¿De cuales luces te dejas deslumbrar? ¿De la que viene de la Palabra de Dios? O… ¿de las luces de las estrellas de cine..., de los medios de comunicación? ¿De la de mi propia imagen que no me deja ver la realidad de mi mundo, de mi familia, de mis amigos?

Canto: Sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre (bis)

Lector 1: Yo Soy la Vida.

Lector 2: ¿Desde que sepulcros vives tu vida si es que se le puede llamar vida? ¿Del sepulcro de tus miedos, de tus rutinas, de tu tristeza, de tu narcisismo e individualismo? ¿Vives? O… ¿es que no te quieres dar cuenta que para vivir de verdad has de renunciar a situaciones que no te hacen feliz y te hacen daño?. ¿Vives en el sepulcro de las críticas, prejuicios, cotilleos? ¿Eres consciente desde donde vives tu vida y cuales son tus sepulcros?. ¿A que esperas salir de ellos para Vivir de Verdad? ¿Eres consciente de que tus actos, tu indiferencia, pueden hacer que otros vivan en sepulcros? ¿En los sepulcros de la pobreza y miseria? ¿En el sepulcro del hambre? ¿En el sepulcro de la muerte en vida? ¿Eres consciente de que tu indiferencia al sufrimiento de las personas te hace cómplice? O… ¿es que no te quieres enterar?

Canto: Sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre (bis)

Gesto

Sacerdote (Tomando un recipiente de barro previamente preparado): "Nuestro pecado hace quebrar amistades, solidaridades... ¿Quién puede reconstruir un Jarrón roto en mil pedazos? Sólo el perdón de Dios nos hace personas nuevas. Por el pecado destrozamos lo que gratuitamente recibimos." (Se rompe un recipiente contra el suelo)

Oración (Todos)

Porque eres bueno, Señor, perdónanos.
Porque eres limpio, Señor, límpianos.
Porque eres siempre puro y nuevo, Señor, renuévanos.
A tu mirada de Luz y de Gozo, acércanos.
De tu Espíritu de fuerza, llénanos.
Reconocemos nuestras culpas, Señor, absuélvenos.
Inmersos en un clima de pecado, compadécenos.
Con tu alegría inagotable, Señor, alégranos.
Con tu amistad gozosa, Señor, afiánzanos.
Y con el corazón rendido, Señor, tómanos.
Estamos arrepentidos, Señor, perdónanos. Amén.

Confesión individual

Mientras se realizan las confesiones, el coro canta o se pone una música de fondo.

Padrenuestro  (Todos juntos)

Oración final (Todos)

Te damos gracias, Señor nuestro.
tú llamas a los que tienen sed de ti
para que beban de las aguas de la Vida,
del futuro y de la paz;
a los que piden un grano de paz ,
tú les das la abundancia de tu gracia y el perdón,
sin otra condición de querer recomenzar
y caminar hacia lo nuevo.
Que tu Palabra descienda hoy sobre nosotros
y que nos llene de fuerza para mirar hacia el futuro.
Que ella haga germinar en nosotros
la semilla del perdón y del amor
que has puesto en nuestro interior
para que demos frutos de misericordia
a imagen de tu Hijo Jesús
Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

Bendición


(Conforme a lo que es habitual)

Canto final