Lunes 2º cuaresma

LECTURA:       "Lucas 6, 36-38"

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

MEDITACIÓN:                "Perdonad"

            Son muchas llamadas las que nos haces y cualquiera de ellas tenemos que cuidarlas y potenciarlas. Si hoy me quedo con esta, Señor, es porque tal vez es la que encarna mejor la globalidad de este tiempo y porque es donde se apoya tu mensaje, el núcleo del anuncio de tu venida.

            Tú, Señor, has venido a anunciarnos el amor de Dios, amor que se ha plasmado en su perdón. Aún siendo nosotros pecadores envió a su Hijo, nos dice tu apóstol Juan. Y esa fue tu última petición por nosotros. Y es que en esa palabra, en su contenido, está el secreto de nuestras relaciones humanas. Mientras los hombres no aprendamos a perdonarnos no lograremos pasar por encima de rencores, divisiones, enfrentamientos, incomprensiones y luchas.

            Siempre que hacemos referencia a esta actitud señalamos su dificultad y, ciertamente, en muchas situaciones lo es. No nos dijiste que nada de tu mensaje fuese fácil, pero la facilidad o la dificultad de las cosas no debe suponer el rechazo a entrar en ellas e intentar integrarlas en nuestra vida; sobre todo, cuando somos capaces de reconocer que en ellas están las soluciones a muchos sufrimientos que nos generamos.

            Por eso, tal vez para comenzar, sea bueno reconocerme amado y perdonado por ti, y descubrir que es tu perdón el que me permite caminar, avanzar, levantarme una y otra vez, y seguir apostando porque algo nuevo se ponga en marcha, surja, nazca en mi interior. Desde esa experiencia que me permite crecer entiendo tu llamada y reconozco la importancia de tu llamada, de tu reto, de tu perdón y del mío

ORACIÓN:               "Crecer y avanzar"

            Señor, experimento tu perdón constante, y es él quien me permite, en medio de las experiencias de mis fracasos, seguir luchando. Gracias, Señor, por tantas oportunidades. Gracias porque tú eres el primero empeñado en ayudarme a crecer y avanzar. Gracias porque sigues confiando en mí, como nadie lo hace. Gracias, Señor.

            Y perdona, sigue perdonando mis torpezas, mis miedos, mis cobardías, mis comodidades, mis impotencias e incongruencias; y, no permites que me falte nunca la cercanía y la fuerza de tu palabra que me interpela, me cuestiona, me llama, me hiere y me sana.

CONTEMPLACIÓN:              "Mi fuerza sanadora"

Has pasado por mi vida

dejando los destellos

continuos de tu perdón.

Mientras sentía las heridas

de mis dolorosas distancias

que no me alejaban de ti,

eras tú mi fuerza sanadora.

Y en ese milagro de tu amor

camino tras tus huellas

siempre herido

                                                                                                                                         y continuamente sanado

                                                                                                                                         

AdjuntoTamaño
PDF icon Lectio lunes 2º.pdf49.79 KB