Miércoles 1º de cuaresma

LECTURA:      "Lucas 11, 29-32"

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

MEDITACIÓN:               "Uno que es más"

            Vivimos en la época de las figuras, de los personajes, que fácilmente hacen seguidores en todos los campos: de la política, del cine, de las artes, de la moda, de los deportes, ... Personajes que cuando hablan parece que su palabra es la única y definitiva. Se está pendiente de su vida, de lo que hacen, de lo que dicen, y da la sensación de que  todo el mundo tiene que seguirles, y así aparecen en todos los medios.

            Siempre, de alguna manera u otra, ha habido personajes así que, por lo que sea, se convertían en referentes, unos por causas más profundas y otros por otras. De ello da fe esta palabra del mismo Jesús. Frente a esos personajes otros quedan relegados o pasan al olvido, o se les exige actuaciones especiales para ser creíbles, sobre todo cuando lo que dicen puede tener consecuencias significativas. Tampoco es de extrañar. Y así te piden pruebas a ti, Señor,  van buscando signos espectaculares, magia, tu palabra no les sirve.

            Y es que cuando algo no nos interesa, se lo ponemos bastante difícil a los otros. Y tu palabra apretaba y había que buscar la forma de evadirla. Podías haber hecho cualquier signo, no cabe duda, pero no buscabas la aprobación desde un hecho maravilloso, sino desde el sentido de tu palabra. Y por eso pones el ejemplo de personajes que fueron buscados o creídos por la intensidad y la fuerza de lo que trasmitían. Entre ellos y tú había la diferencia que existe entre el mensajero y el mensaje.

            Tú eres más que Jonás y que Salomón, y que cualquier otro. Tú eres la Palabra de vida, la Palabra de salvación que quiere tocar los corazones y trastocarlos, y así devolver al hombre y al mundo su belleza y su dignidad. Pero seguimos prefiriendo otras voces, otros mensajes más cómodos. Pero no te cansas, y nos sigues recordando que sigue habiendo en medio de nosotros "uno que es más" y que en escucharle y acogerle todos nos jugamos mucho.

ORACIÓN:               "Acogerte y vivirte"

            Señor, tengo que pedirte perdón, porque yo también en algunos momentos te he pedido signos, no me bastaba tu palabra. A veces también, aunque ya no me atreva a pedirlos, tampoco acudo a ti, y hasta busco otras palabras que me puedan decir aquello que yo espero, o que me faciliten las cosas, o hasta que me digan lo que yo quiero.

            Perdóname, Señor, y dame la luz necesaria para descubrir tu fuerza presente en mí, para escuchar tu palabra de esperanza, para descubrir que me amas. Dame tu luz y el valor necesario para acogerte y vivirte.

CONTEMPLACIÓN:             "Simplemente"

No necesito signos

que justifiquen mis miedos

y mis cobardías.

No necesito signos

que ahoguen mi libertad

y dobleguen mi voluntad.

No necesito signos

que me obliguen a seguir

a dioses poderosos

y aceptar lo que no quiero ni deseo.

Me bastan tus gestos

que me muestran la belleza

del amor y del perdón.

Me bastan tus palabras de vida,

que me hablan de bondad

y de ternura,

de compasión y de paz.

Simplemente, me bastas tú.

 

 

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