Tra le solecitudini

El motu propio de S. Pio X (1903) concibe la música como elemento integrante y constitutivo de la liturgia solemne. Fue el primer domento de toda la historia de la Iglesia en que un papa reconoce la importancia de la música en el culto cristiano. Su importancia, además, asienta en que facilitó el inicio de la reforma litúrgica