¿Quién celebra?

Con la Carta apostólica Porta fidei, del 11 de octubre  de 2011, el Papa Benedicto XVI proclamó un Año de la fe, que comenzó el 11 de octubre de 2012, en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y concluyó el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo.

La expresión inicial “Porta fidei” – la puerta de la fe-, está tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles: “Pablo y Bernabé, después de predicar el Evangelio en la ciudad de Derbe y de ganar bastantes discípulos volvieron a Antioquia…Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe” (He14,21.27).

El Papa nos invita a estudiar y profundizar en los documentos principales del Concilio y en el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC). Intento ser fiel a estos deseos del Papa. “¿Quién celebra?” y el Catecismo responde que la Liturgia es “acción” del “Cristo total” –Christus totus (CEC 1136). Quienes participamos en esta “acción”, en esta celebración, participamos ya de la Liturgia del cielo, allí donde la celebración es enteramente Comunión y Fiesta. “Vi un trono puesto en el cielo, y sobre el trono uno sentado…Día y noche cantan sin pausa: “Santo, Santo es el Señor Dios, el todopoderoso; el que era, es y ha de venir” (Ap 4,2.8). Es el Señor Dios: “el Cordero, como degollado”. “Ya tenemos un Sumo Sacerdote que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios” (Hb 4,14). Y de ahí brota un río de Vida: “Y me mostró un río de agua de vida, que brotaba del trono de Dios y del Cordero” (Ap 22,1). Nos lo recuerda también la Constitución de Liturgia del Vaticano II: “En la Liturgia terrena pregustamos y tomamos parte en aquella Liturgia celestial que se celebra en la santa ciudad de Jerusalén, hacia la cual nos dirigimos como peregrinos y donde Cristo está sentado a la diestra de Dios” (SC 8).