
Lo primero que hacemos los cristianos, al acudir a la Eucaristía, es reunirnos con otros cristianos.
Sobre todo lo hacemos el día del domingo. Ya la primera comunidad cristiana decidió tener en este día su reunión eucarística, porque en este día resucitó Jesús de entre los muertos: "El primer día de la semana, estando todos reunidos... A los ocho días, estando de nuevo todos reunidos..." (Jn 20); "el primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan..." (Hch 20). Desde entonces, hace dos mil años, no hay domingo cristiano sin Eucaristía.
Todos celebramos
Toda la comunidad celebra y participa.
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no todos hacen todo (no todos leen, ni cantan los solos, ni predican, ni bendicen), pero sí todos celebran y participan y acogen;
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uno lee la lectura, pero todos participan escuchándola y acogiéndola;
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uno canta como solista, y todos le responden en el momento oportuno;
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el presidente, ayudado si conviene por otros ministros, distribuye la comunión, pero lo más importante es que todos son invitados a participar en ella.


