Celebración penitencial con niños

(Ambientación: Hojas secas en el suelo y algunas más en un cesto para repartir en su momento. Colocar, también, un gajo de árbol seco, grande. Previamente se recortarán abundantes hojas verdes con cartulina, para distribuirlas conforme se indica en el guión. Los niños y participantes deben tener  una hoja con los cantos, oraciones, y examen de conciencia)

Canto inicial: " Tú que siempre nos perdonas ".

Introducción a la celebración: (Catequista)

Cuando llega el otoño el suelo de los parques y calles se cubre de hojas caídas de los árboles. Los árboles se desprenden de las hojas que les molestan, que les serían un estorbo para volver a brotar en la nueva primavera.

Como ya saben estamos en el tiempo de Cuaresma y este es un tiempo de cambio y conversión en el que los cristianos nos preparamos para la PASCUA.

Así como los árboles pierden sus hojas para dejar lugar a los nuevos brotes de vida, así también nosotros debemos desprendernos y dejar atrás todas aquellas cosas que nos impiden vivir como cristianos.

Oración: (Sacerdote)

Les invito a ponernos todos en actitud de oración para acoger con gozo lo que Dios hoy nos ofrece. Ponemos nuestras manos en forma de cuenco.

Señor, con las manos abiertas para acoger tu palabra, con los ojos mirando hacia dentro para ver en profundidad, con los oídos muy abiertos para oír tu mensaje de amor… Te pedimos que nos envíes tu espíritu para que nos ayude a vivir como Jesús, tu Hijo, nos enseñó. Danos tu luz para que nos demos cuenta de lo que no hacemos bien y de lo que podríamos hacer mejor. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Introducción a la lectura de la Palabra de Dios (Catequista)

Ahora, bien atentos, vamos a escuchar una página del evangelio. Una escena de la vida de Jesús que nos habla de un hombre que, cuando conoció a Jesús, decidió cambiar de vida. Seguramente han oído hablar de él. Estamos muy atentos.

Lectura (Zaqueo): Lc 19, 1- 10.

Comentario (Sacerdote)    

Zaqueo era pequeño de estatura, se subió a un árbol como si fuera una hoja. Descendió del árbol como hoja reseca por la avaricia y el egoísmo. Jesús le ofreció la posibilidad de renacer a una nueva vida. Zaqueo se convirtió en un hombre solidario y generoso.

El camino que recorrió Zaqueo es un buen camino para nosotros que estamos en este tiempo de Cuaresma, tiempo que nos lleva a la PASCUA.

Ahora, en esta celebración penitencial vamos a pensar todos juntos en la manera de cambiar y corregir nuestros defectos para acercarnos más a lo que Jesús nos enseña.

Examen de Conciencia (Sacerdote)

Les van a dar una hoja seca a cada uno. Cuando decimos “NO” a Dios y hacemos el mal, somos como una hoja seca: sin alegría, marchita…

(Se dará a cada niño una hoja seca tomada del cesto)

Ahora vamos a hacer el examen de conciencia, que es mirar dentro de nuestro corazón y reconocer las cosas que hemos hecho mal o las cosas buenas que hemos dejado de hacer. Aquello que nos hace parecer a la hoja seca que tenemos en nuestras manos.

  • ¿Me acuerdo de hablar con el Padre Dios todos los días al levantarme o acostarme.
  • ¿Celebro con los demás cristianos la Misa, el día del Señor, el domingo?
  • ¿Me gusta estar cómodo y no pensar en los demás?
  • ¿Ayudo a mis compañeros si me lo piden?
  • ¿Ayudo a las tareas de la casa?
  • ¿Contribuyo a que la vida en familia sea feliz?
  • ¿Cómo me comporto en catequesis? ¿Colaboro con todos? ¿Escucho? ¿Estoy atento(a)?
  • ¿Me gusta alardear de mus cosas delante de los demás?
  • ¿Comparto con los demás las cualidades que Dios me ha dado?
  • ¿Me dejo influir por los compañeros más revolucionarios y menos estudiosos?
  • ¿Me da vergüenza que se rían de mí porque vengo a catequesis o voy a Misa los domingos?
  • ¿Digo mentiras por quedar bien o para que no me riñan?
  • ¿Me esfuerzo en hacer las cosas bien?

Cuando hacemos el mal rompemos nuestra amistad con Dios. Ahora, nos comprometemos a hacer el bien, nos arrepentimos del mal que hemos hecho y el sacerdote, en nombre de Dios, nos perdona.

Al acercarnos a expresarle nuestro arrepentimiento, dejaremos la hoja en el suelo con las otras, como gesto expresivo de todas aquellas actitudes negativas de nuestra vida que debemos dejar caer para dar paso a una nueva forma de ser persona, más de acuerdo con Jesús.

Conforme vayan terminando de confesarse, el sacerdote les dará una hoja verde como símbolo de renacer. Ayudados por los catequistas, la colocarán en el árbol.

Momento de confesiones (Deben estar varios sacerdotes y hacen el gesto que se ha indicado)

Invitación a la acción de gracias y a la Paz:

El Señor nos ha concedido a todos el perdón de nuestros pecados. Este es un gran motivo de alegría porque así nos damos cuenta de lo que nos quiere. Vamos a felicitarnos y a comunicar esa alegría a nuestros padres, familiares, catequistas, compañeros. Después damos gracias al Señor, cantando.

Canto: “Tu eres el Dios que nos salva” (Te damos gracias, Señor)

Oración: (Sacerdote)

Te agradecemos, Señor, el perdón que nos concedes y el poder perdonarnos también entre nosotros. Enséñanos a vivir siempre como hermanos, llenos de tu vida, respetando a los demás y haciéndoles vivir felices. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Padrenuestro: (Sacerdote)

Al terminar la celebración nos damos las manos y rezamos todos juntos el Padrenuestro, como señal de que  Dios nos perdona y  de que nosotros nos perdonamos y nos aceptamos unos a otros.

Bendición final: (Sacerdote)

Dios nuestro Padre les llene siempre de alegría y paz, fortaleza y esperanza, amor y firme deseo de seguir el camino de Jesús.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos vosotros. Amén.

Canto final.  “Jesús está en mí, está en ti…”