Adorno de la iglesia

Es normal que los novios quieran tener la iglesia bien adornada el día de su boda. Pero una pareja cristiana que quiere recibir el sacramento del matrimonio no puede caer en la tentación de pretender que en su boda la iglesia esté más adornada que nunca. Basta con colocar unos cuantos ramos de flores en los lugares previstos en torno al altar, para propiciar un ambiente sencillo y digno.

La Iglesia debe ser un lugar donde se intente vivir la igualdad, la fraternidad, la sencillez que nos enseñó Jesús. Por eso, debemos evitar todo lo que signifique sobresalir, crear diferencia o caer en gastos excesivos.

¿Saben que hay muchas parejas de condición humilde que han dejado de casarse por la Iglesia porque no tienen medios suficientes para celebrar su boda con el nivel que ven en gran parte de las bodas que se realizan en nuestras parroquias?

Una opción está en COMPARTIR: los novios de cada fin de semana se ponen de acuerdo en este tema para colaborar con los gastos, a la vez, ésto sirve para conocer a otros contrayentes y aprender a dialogar (polemizar por cuestiones del color de las flores, etc). Es conveniente dialogar con los padres, sin olvidar que los protagonistas sois vosotros Esto contribuye a un enriquecimiento mutuo. También conviene hablar con el párroco y el encargado (a) de la ornamentación para ponerse de acuerdo.